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Fulgueiras con el Santo Claro

Iniciativa del Che que viaja con la historia

JOSÉ ANTONIO FULGUEIRAS

Fue un domingo de noviembre, hace hoy 42 años, en que el Comandante Ernesto Che Guevara desde el Caney de las Mercedes, en la Sierra Maestra, izó una de las banderas más hermosas de la Revolución incipiente: el trabajo voluntario.Era una manera desinteresada de trabajar por el amor a la vida y a la gente, sin que mediara ningún resorte mercantil, constituía la entrega plena a la idea, por la satisfacción de avanzar en la obra martiana con todos y para el bien de todos.De esos domingos históricos y esperanzadores traigo a las páginas de Granma el testimonio de tres testigos de aquellos memorables calendarios en que el sudor fue menos agrio y más bello.El 21 de febrero de 1961 el colega Liborio Noval salió a atrapar con su lente fotográfico toda una mañana de voluntades cristalinas. Mas, recibió, según él, una lección que jamás ha olvidado."Se comenzaban a construir casas para la gente de los cinturones de pobreza en el reparto Martí, en Boyeros. Llegamos allí muy temprano y a los pocos minutos lo hizo el Che y me preguntó:— "¿Qué hacés vos aquí?"Vine a reportar la actividad para el periódico", le dije, pues en realidad yo no estaba familiarizado con la palabra trabajo voluntario.— "¿Pero vas a trabajar, verdad?"Claro, Comandante, a eso vine, a tirar fotografías que ese es mi trabajo.— "No, no, yo digo dando pico y pala o cargando carretillas."Bueno, si eso hay que hacerlo, lo hago también.— "Entonces cuelga la cámara y ponle manos a la obra."Y Liborio recuerda:"Nos pusimos él y yo a trabajar, le llenaba la carretilla y él la vagoneaba. No era fácil soportar aquel tren de trabajo, pues el Che era incansable. Tan pronto llenaba el vagón ya estaba de vuelta. La columna vertebral me replicaba: afloja Liborio, afloja, pero que va, no podía quedar mal y sacaba de donde no había. Cerca de las 12 me dijo: `Ahora coge la cámara y tira las fotos'."Cuando lo enfoqué, la cámara me pesaba una tonelada y me dije para mis adentros: Coño, con este hombre no se juega, pues te pone su ejemplo por delante."Otro de los participantes en aquella faena fue Enrique Oltuski, un hombre muy ligado al Guerrillero Heroico:"El Che inició los trabajos voluntarios en la Sierra Maestra. Yo estuve en el primero en que él participó en La Habana. Lo acompañamos Mojena, Borrego y otros compañeros, para reconstruir las viviendas del barrio más humilde de la capital. Cargamos bloques, carretillas de arena y cemento."Allí nos dijo que el trabajo voluntario era algo formativo de nuestra conciencia política, o sea algo que dabas de ti para beneficio de los demás. Por lo tanto nos inculcó que esas faenas no eran solamente para cortar caña o construir algo, sino que todo eso tenía un alto contenido político. Y esa era su idea fundamental."Cedías algo de ti en beneficio de los demás y por eso en la concepción política, económica y filosófica del Che, el trabajo voluntario era también una pieza y no solo para reparar algo que se había roto, sino que formaba parte del desarrollo político de los revolucionarios."A José Ramón Cartaya el Che le dio responsabilidades de maestro, primero en el Escambray y luego en la alfabetización del Ejército Rebelde. Después fue destinado a Pinar del Río y desde allí brotó esta anécdota:"Fue a raíz de la lucha contra bandidos en el Escambray. Se acordó en todas las provincias hacer una campaña para recoger ropas y alimentos con el fin de entregarlos a los milicianos y a los campesinos de esa zona. Además, se orientó que la entrega se realizara en un acto político. En Pinar del Río le tocaba al Che, quien en ese momento era presidente del Banco Nacional. Nosotros tratamos de ajustar la actividad el día que, a nuestro criterio él tenía menos trabajo y decidimos que fuera un domingo."El primer error que cometimos fue que organizamos la actividad y citamos a todos los compañeros para el domingo a las 10 de la mañana, sin haber aún hecho contacto con el Che. Cuando logramos hablar con él, en la propia sede del Banco Nacional, y le dijimos el propósito de la actividad se puso muy contento, mas al detallarle el día y la hora se llevó las manos en la cabeza y nos espetó: "¡... pero ustedes no saben que el domingo es mi día de trabajo voluntario!""Ni Rivalta ni yo habíamos oído hablar nunca de trabajo voluntario y como faltaba menos de un día para el acto, no lo podíamos echar para atrás."Pasadas las 10 de la mañana comprendí que el Che ya no vendría y comencé a hablar. Cuando iba por la mitad del discurso lo vi, desde la tribuna, aparecerse. Le pedí que continuara y se negó, a la vez que se situó a mi lado. Tuve que esperar varios minutos para seguir, porque el pueblo comenzó a aplaudirlo delirantemente."Al terminar mi discurso se me acercó. Traía la ropa salpicada de arena y cemento. `Te venía oyendo por el radio —me dijo—, lo hiciste muy bien'. Después me ratificó: `Y nunca más olvides que el domingo es un día sagrado para mí'."
 
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de Zaragoza
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