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Fulgueiras con el Santo Claro

Periodista sublime

 Por: José Antonio Fulgueiras

       Cuando el periodista José Martí cayó en Dos Ríos, de cara al sol, como él mismo soñó, el bardo nicaragüense Rubén Darío, recibió la noticia con esta exclamación: ¡Que has hecho Maestro!

  Tal vez desconocía Rubén, desde su metáfora azul,  que el poeta que había puesto el pecho a las balas españolas, era también el osado corresponsal de guerra,  la pluma fundadora del periódico Patria en el invierno Neoyorquino de 1892,  y  el mismo que le aclaró al Buen Pedro de que no derrocharía el dinero recolectado para la Guerra Necesaria en las tijeras de un barbero.

  Era, asimismo, el reportero que describió un terremoto y una pelea de boxeo sin haberlos visto, o simplemente el hombre de la levita raída que penetró por el dulce y difícil laberinto de los niños, de manos de Pilar ya sin sus zapaticos de rosas, de  Nené traviesa y el señor Pomposo.

 Martí fue un  genio de la política y la poesía, pero también un  genio de la seriedad reporteril. Por eso manchó su último reportaje con su sangre de general mambí, sobre un caballo que le regaló José, el más audaz de los Maceo, quien descubrió en los ojos y en las palabras de aquel hombre pequeño de estatura y grande de corazón, que lo que decía lo hacía, que no era capitán araña, sino  león indomable.

   Esta mañana aquí, ante este otro periodista guerrillero -- a quien sus compañeros del Granma bautizaron con solo tres heráldicas: Che,  venimos a rendirle tributo con  las manos llenas de flores y esperanzas. Por ello le evocamos a su colega Martí de quien él un día dijo: “Las palabras de Martí de hoy no son un museo, están incorporadas a nuestra lucha y son nuestro emblema y nuestra bandera de combate.”

  El Comandante Ernesto Guevara vino en el Granma como médico de primeros auxilios, pero tras el desembarco cambió su botiquín por un fusil y luego por una pluma partisana que le instó a escribir Los Pasajes de la Guerra revolucionaria, un reportaje de belleza, humanismo y luminiscencia sin par.

 El Che fue un periodista y un fotógrafo de alma y corazón, un virtuoso de los textos y las imágenes que le abrieron el sendero entintado con crónicas irrepetibles como el Cachorro asesinado o la Piedra esta última escrita desde las penurias de la guerrilla del Congo.

  En este lugar alzó su voz el periodista Fidel Castro, el profeta de la aurora como lo llamara el Che, quien da muestras diarias de periodismo excelso y sabio en sus reflexiones sobre hechos y personas disímiles, en un modelo franco de cómo se puede hacer buen periodismo, sin caer en puntos comunes, párrafos o espacios tecosos, y  de como se puede y se debe criticar y reconocer, con el látigo martiano que lleva un cascabel armónico en la punta.

 Las mujeres y los hombres de la prensa villaclareña escogimos este sitio sagrado, refugio de la vergüenza y la pureza, para celebrar nuestro 14 de Marzo, día de la prensa cubana y proponernos nuevos retos en estos momentos decisivos que la Patria llama a abrir bien los ojos como convocara el jardinero imaginativo creado por el periodista y cuentero mayor  villaclareño Onelio Jorge Cardoso.

  Contamos para realizar nuestra labor con el apoyo abierto e incondicional del Partido y el Gobierno. Somos un territorio piloto y sui géneris que nos ha permitido desplegar el periodismo analítico y creador, sin tapujos, hablando y escribiendo del bien y del mal, dentro de una sociedad que no es perfecta, pero sí mucho mejor a otras que se atribuyen el calificativo de la perfección.

  Debemos continuar por el camino de la superación persistente, de nuestra representatividad en los concursos nacionales del periodismo en los que hemos sido los más laureados del país, del desarrollo ascendente de la política informativas en todos nuestros medios de difusión, de la solidaridad y enseñanza constante a los estudiantes de periodismo que llenarán los huecos actuales de nuestros espacios informativos y que serán a largo plazo  para algunos o corto para otros, el relevo de mucho de nosotros.

  La política informativa no puede ser patronímico absoluto de los directores de los órganos de prensa, cada reportero debe formar parte de su elaboración y materialización, la idea colectiva debe primar por encima de la individual, la unidad debe presidir el lead de cada trabajo informativo.

 La creación primera del país de nuestro circulo y sitio Web en solidaridad con Nuestros Cinco héroes y  el mural inaugurado ayer en el corazón de Santa Clara, salido del genio pictórico de los caricaturistas de Melaito, es una muestra fehaciente de nuestra lucha franca por su regreso, aunque queda mucho por hacer a favor de ellos todavía.

  Digamos a Martí, al Che y a Fidel que las páginas periodísticas que escribieron, no se borrarán; y que aunque no tenemos el talento creador que ellos poseían, sí nos sobra el deseo de escribir y amar, de soñar y avanzar entre el éter, las imágenes y la tinta investigativa y pertinaz.

  Felicitamos hoy a los que van en la punta y a los que pujan por estar en el pelotón de la vanguardia, a todos los trabajadores de la prensa, desde el chofer eficiente, al locutor enriquecedor de la cuartilla, al técnico de audio e imágenes, los luminotécnicos, reporteros, redactores, caricaturistas, fotógrafos,  camarógrafos, editores, correctores y realizadores. 

   Permítanme culminar esta breve intervención con tres frases célebres en nuestro país: El con todos y para el bien de todos de Martí, el Patria o Muerte de Fidel y el Hasta la victoria siempre del Che.

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PERIODISTA, TÉRMINO VILIPENDIADO.

 

Por: José Antonio Fulgueiras

 

 Hoy leí en las páginas del periódico El Nuevo Herald esta nota de prensa:

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) acusó al domingo al gobernante cubano Raúl Castro de haber incumplido los cambios estructurales que prometió al tomar el poder en el 2008, y denunció que la cifra de periodistas presos en ese país ascendió a 27 durante el último semestre.

El panorama del periodismo "resulta desolador, marcado por el inmovilismo político, la crisis económica y financiera, el aumento de la represión contra las manifestaciones independientes y el control gubernamental para impedir el acceso libre de la población a internet", según el informe sobre Cuba presentado durante la asamblea general de la SIP.

Desde abril, se han documentado 102 acciones represivas contra los más de 70 periodistas independientes que se mantienen activos en la isla.

 En el pie de Foto de esta información  aparecen los nombres de un grupo de destacados periodistas argentinos. Eh aquí el pie:

  De izquierda a derecha, los periodistas Carlos Jornet, del periódico La Voz del Interior de Córdoba, Argentina; María O Donnell, de Radio Continental de Argentina; Marcos Aguinis, escritor y columnista del periódico La Nación; Julio Blanck, editor jefe del periódico argentino Clarín y Alejandro Aguirre, primer vicepresidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), participan del panel "Los nuevos mecanismos de censura sutil" hoy, 7 de noviembre de 2009, durante la segunda jornada de la 65 Asamblea de la SIP, que se realiza en Buenos Aires. EFE/Leo La Valle

    Mis preguntas son las siguientes: 

--¿ En cual universidad de periodismo en Cuba se graduaron estos 70 periodistas independientes?

--¿ En que medios de prensa cubano, o del mundo habían ejercido la profesión de periodistas, antes de independizarse? 

 Pienso que los catedráticos argentinos primero  debieron averiguar eso para luego darles el término de: Periodistas.

 Últimamente se viene dando este fenómeno: Alguien toma un teléfono, o se sienta frente a una computadora y cree redactar una noticia, la envía y ya el receptor lo lanza a la tinta de imprenta o al éter con el rotulante término de: Periodista.

 Por suerte no sucede así en la medicina, pues a nadie se le ocurriría llamar médico a un farmacéutico que te entrega una aspirina. Incluso ni porque te vistas de blanco y te pares frente a una cama hospitalaria te van a llamar enfermero, y mucho menos proctólogo porque alguien te pida que le hurgues en el ano.

  El periodismo ha sido fatal en eso de titular periodista a quien desconoce los géneros de la profesión, nunca se ha leído ni un folleto de periodismo y no ha pasado ni tan siquiera un seminario de las técnicas informativas.

  Los que se iniciaban en el periodismo por pura espontaneidad y entretenimiento, se le buscó un término oportuno que era llamarlos como: Corresponsales Voluntarios, claro que ese vocablo no se le puede dar a los llamados Independientes, pues cobran un carajal de dólares por cada información que envían, no importa si carece de la técnica periodística, lo importante en que lleve buena sazón de critica contra la revolución cubana en cuanto a falta de libertad y expresión, maltratos, carencias y descontento.

   En resumen que si el término se sigue vilipendiando va a llegar el momento que cuando  te encabrones con alguien le vas a gritar: “Tú lo que eres  un periodista”, y el tipo te va a responder: “Hijo de puta, más periodista serás tú”.

 

 

VEJEZ

Con el sol en la solapa

anda un triste peregrino

nadie le enseña el camino

y él no se busca en el mapa.

Solo un rayo le destapa

un trillo hirsuto y complejo

él se mira en el espejo

y dice con ironía:

“Por esta maldita vía:

¿quién quiere llegar a viejo?”

 

 

MI VERSO

Yo te quiero verso amigo

como Martí te quería

porque partes la alegría

y la tristeza conmigo.

Porque te quiero y te sigo,

en mi nostalgia te arrullo,

vas a ser mi eterno orgullo

donde quiera que me halles

y por más que me avasalles

siempre estaré al lado tuyo.

 

Ernesto Guevara: crónicas desde muy cerca

Pedro de la Hoz • La Habana
Por mucho que se haya contado y recontado su vida y obra, nunca será suficiente. Ernesto Guevara tenía dentro de sí tanta carga de humanidad que al repartirla entre sus compañeros de la gesta de liberación marcó con su huella ética numerosos destinos.
A revelar esa impronta, desde la intimidad de los recuerdos, está dedicado el libro Cerca del Che (Editora Política), de José Antonio Fulgueiras, puesto a disposición de los lectores en la jornada del viernes de la XIV Feria Internacional del Libro Cuba 2005.
Este periodista villaclareño, avezado en las lides del testimonio, sometió a un ejercicio de memoria afectiva a veinticinco combatientes revolucionarios cubanos que en diversos momentos estuvieron próximos al Comandante guerrillero.
Algunos fueron oficiales del Ejército Rebelde y con el tiempo alcanzaron prominencia por sus desempeños políticos y militares al servicio de la causa revolucionaria, la defensa de sus conquistas y la construcción de la nueva sociedad: Ramón Pardo Guerra, Víctor Dreke, José Ramón Silva, Luis Alfonso Zayas, Honedo Rodríguez y Juan Pérez Roca. Otros cumplieron en la pelea y se insertaron tras el triunfo en la vida civil, desde modestas responsabilidades y humildes ocupaciones, con la satisfacción de ejercerlas en el espacio de justicia que contribuyeron a conquistar. Y no faltó tampoco el aporte de alguien que ha escrito sobre el Che desde su entrañable experiencia en Cuba y en tierras bolivianas, Harry Villegas, quien, sin embargo, fue inducido a contar aristas nunca antes confesadas.
De estas historias si se quiere mínimas pero dotadas de significación, conmueven aquellas que revelan el sentido de la equidad que impuso el Che a su tropa, la permanente vigilia sobre la prevalencia de los valores éticos, la estimulación del aprendizaje y la lealtad hacia los principios revolucionarios, pero también aflora el humor corrosivo, el ingenio verbal y la amable ironía con que solía enfrentar situaciones o acotar circunstancias.
Quizá una de las más sabrosas anécdotas la ofrezca Julián Morejón, un negro cortador de caña en los campos de Quemado de Güines, de la tropa de Víctor Bordón en la guerra de liberación y voluntario internacionalista en la misión congolesa: “Yo con el Che prácticamente no hablé en el Escambray (...) pero nos encontramos en Tanzania. Él pidió que nos sentáramos en unos banquitos a su lado. No supe que era él, pues estaba prácticamente irreconocible. Martínez Tamayo lo presentó como un francés que sería en adelante nuestro jefe. Pensé: coño, venir de tan lejos para que nos mande un francés. Cuando él hablaba su voz me parecía conocida. Lo miraba con el rabillo del ojo y cada vez que él se fijaba en mí, yo cambiaba la vista. A los pocos minutos, se me acercó y me preguntó ya en español: ‘¿No me conoces?’ Y sin darme tiempo a contestarle, me aclaró: ‘Soy el Che’. ‘¿Y qué hace aquí?’, le pregunté. ‘¡Lo mismo que tú!’ “.
Cerca del Che cuenta con un valor adicional. Además del peso del testimonio importa la capacidad comunicativa del escritor. Fulgueira transmite estas historias valiéndose de los recursos de la crónica periodística, hábilmente estructurados y sensiblemente desplegados. En el prólogo a esta edición, la colega Marta Rojas señala que “la proyección del lenguaje es cuidada y medida, de manera que en ningún momento leeremos una expresión sobredimensionada y menos aún cursi, peligro que corren algunos autores cuando abordan en sus relatos a un personaje de la altura histórica del comandante Ernesto Che Guevara”.

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Iniciativa del Che que viaja con la historia

JOSÉ ANTONIO FULGUEIRAS

Fue un domingo de noviembre, hace hoy 42 años, en que el Comandante Ernesto Che Guevara desde el Caney de las Mercedes, en la Sierra Maestra, izó una de las banderas más hermosas de la Revolución incipiente: el trabajo voluntario.Era una manera desinteresada de trabajar por el amor a la vida y a la gente, sin que mediara ningún resorte mercantil, constituía la entrega plena a la idea, por la satisfacción de avanzar en la obra martiana con todos y para el bien de todos.De esos domingos históricos y esperanzadores traigo a las páginas de Granma el testimonio de tres testigos de aquellos memorables calendarios en que el sudor fue menos agrio y más bello.El 21 de febrero de 1961 el colega Liborio Noval salió a atrapar con su lente fotográfico toda una mañana de voluntades cristalinas. Mas, recibió, según él, una lección que jamás ha olvidado."Se comenzaban a construir casas para la gente de los cinturones de pobreza en el reparto Martí, en Boyeros. Llegamos allí muy temprano y a los pocos minutos lo hizo el Che y me preguntó:— "¿Qué hacés vos aquí?"Vine a reportar la actividad para el periódico", le dije, pues en realidad yo no estaba familiarizado con la palabra trabajo voluntario.— "¿Pero vas a trabajar, verdad?"Claro, Comandante, a eso vine, a tirar fotografías que ese es mi trabajo.— "No, no, yo digo dando pico y pala o cargando carretillas."Bueno, si eso hay que hacerlo, lo hago también.— "Entonces cuelga la cámara y ponle manos a la obra."Y Liborio recuerda:"Nos pusimos él y yo a trabajar, le llenaba la carretilla y él la vagoneaba. No era fácil soportar aquel tren de trabajo, pues el Che era incansable. Tan pronto llenaba el vagón ya estaba de vuelta. La columna vertebral me replicaba: afloja Liborio, afloja, pero que va, no podía quedar mal y sacaba de donde no había. Cerca de las 12 me dijo: `Ahora coge la cámara y tira las fotos'."Cuando lo enfoqué, la cámara me pesaba una tonelada y me dije para mis adentros: Coño, con este hombre no se juega, pues te pone su ejemplo por delante."Otro de los participantes en aquella faena fue Enrique Oltuski, un hombre muy ligado al Guerrillero Heroico:"El Che inició los trabajos voluntarios en la Sierra Maestra. Yo estuve en el primero en que él participó en La Habana. Lo acompañamos Mojena, Borrego y otros compañeros, para reconstruir las viviendas del barrio más humilde de la capital. Cargamos bloques, carretillas de arena y cemento."Allí nos dijo que el trabajo voluntario era algo formativo de nuestra conciencia política, o sea algo que dabas de ti para beneficio de los demás. Por lo tanto nos inculcó que esas faenas no eran solamente para cortar caña o construir algo, sino que todo eso tenía un alto contenido político. Y esa era su idea fundamental."Cedías algo de ti en beneficio de los demás y por eso en la concepción política, económica y filosófica del Che, el trabajo voluntario era también una pieza y no solo para reparar algo que se había roto, sino que formaba parte del desarrollo político de los revolucionarios."A José Ramón Cartaya el Che le dio responsabilidades de maestro, primero en el Escambray y luego en la alfabetización del Ejército Rebelde. Después fue destinado a Pinar del Río y desde allí brotó esta anécdota:"Fue a raíz de la lucha contra bandidos en el Escambray. Se acordó en todas las provincias hacer una campaña para recoger ropas y alimentos con el fin de entregarlos a los milicianos y a los campesinos de esa zona. Además, se orientó que la entrega se realizara en un acto político. En Pinar del Río le tocaba al Che, quien en ese momento era presidente del Banco Nacional. Nosotros tratamos de ajustar la actividad el día que, a nuestro criterio él tenía menos trabajo y decidimos que fuera un domingo."El primer error que cometimos fue que organizamos la actividad y citamos a todos los compañeros para el domingo a las 10 de la mañana, sin haber aún hecho contacto con el Che. Cuando logramos hablar con él, en la propia sede del Banco Nacional, y le dijimos el propósito de la actividad se puso muy contento, mas al detallarle el día y la hora se llevó las manos en la cabeza y nos espetó: "¡... pero ustedes no saben que el domingo es mi día de trabajo voluntario!""Ni Rivalta ni yo habíamos oído hablar nunca de trabajo voluntario y como faltaba menos de un día para el acto, no lo podíamos echar para atrás."Pasadas las 10 de la mañana comprendí que el Che ya no vendría y comencé a hablar. Cuando iba por la mitad del discurso lo vi, desde la tribuna, aparecerse. Le pedí que continuara y se negó, a la vez que se situó a mi lado. Tuve que esperar varios minutos para seguir, porque el pueblo comenzó a aplaudirlo delirantemente."Al terminar mi discurso se me acercó. Traía la ropa salpicada de arena y cemento. `Te venía oyendo por el radio —me dijo—, lo hiciste muy bien'. Después me ratificó: `Y nunca más olvides que el domingo es un día sagrado para mí'."
 
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de Zaragoza

A la sombra de un framboyán

José Antonio Fulgueiras

CAGUAGUAS, Sagua la Grande.— La finca del viejo Cito está hoy cercada por la nostalgia. Allí Gerardo Hernández besaba a Adriana bajo el frondoso framboyán, testigo de la más ardiente poesía.Cuando el auto traspasó la talanquera el viejo sacó medio cuerpo por la ventana que da a la cocina. Luego buscó la salida por la puerta del patio."Cada vez que entra una máquina hasta aquí pienso que es Gerardo que regresó, aunque él pitaba desde que doblaba en la última curva del callejón", comenta el viejo tras el eii, de su saludo campesino.José Antonio Pérez se llama este guajiro de sombrero de guano y hablar bucólico. Él es tío de Adriana Pérez Oconor, la esposa de Gerardo Hernández Nordelo, nuestro héroe prisionero injustamente en las cárceles del imperio estadounidense por combatir el terrorismo junto a sus compañeros Antonio, René, Fernando y Ramón. Cito, como le puso el padre desde niño, de letras sabe poco, pero mucho de amistad. "Adriana trajo a Gerardo por primera vez aquí de vacaciones en 1987. Al segundo día de su estancia me pidió el cuchillo y se llevó a mi sobrina para debajo del framboyán. Allí le estampó un beso y comenzó a cifrar en el tronco del árbol su nombre y el de ella. Mi mamá, ya fallecida, los miraba de reojo desde la puerta de la cocina haciéndose que le estaba echándole maíz a las gallinas."Un aire liviano, semejante a un remolino, remueve unas hojas secas caídas del framboyán, y agita las alas del sombrero de guano. El viejo se lo atrinca a la frente y suelta de nuevo sus palabras:"Nunca pensé que aquel muchacho tan bien portado, que le daba gracia todo lo que yo decía, fuera a ser el héroe que ahora sé que es. Por la noche nos poníamos a jugar dominó y a oír la pelota. Habanero al fin él simpatiza con Industriales y yo con Villa Clara. Cuando Víctor Mesa sonaba un palo largo le preguntaba: ¿Qué te parece Gera?, y él me ripostaba:¡Deja que venga Javier Méndez a batear! Me decía que yo me conocía las fichas del dominó por el lomo y por eso siempre cogía la doble blanca."Ahora abre más los ojos y amolda las alas del sombrero que el remolino desaliñó."Compadre, lo que yo nunca he podido entender cómo un muchacho que es un alma de dios lo tenga preso hace ocho años en los Estados Unidos; y los mismos que lo tienen enrejado ahora se aparecen con que le quieren dar la libertad a un terrorista como Posada Carriles.""Cualquiera que le mire la cara a Posada le ve los rasgos de asesino que tiene, mientras la de Gerardo es la de la gente noble y sincera que anda siempre por el mundo buscando un amigo. Sí, porque nosotros los guajiros con mirarle la cara a una persona sabemos quién es y qué le trae a la tierra."Descubre el viejo Cito que Gerardo le mandó recuerdos hace poco con Adriana. Lo dice y pone el orgullo por fuera de las arrugas y de sus ojos espabilados."Él llegaba, se ponía un short y me empezaba a rajar la leña y a buscar agua. Hasta lo enseñé a ordeñar las vacas y a freír los chicharrones en el fogón de carbón que está en la cocina. Se quedaba lelito oyendo cantar al sinsonte que se posaba en el copito del framboyán. Eso también lo diferencia de Posada Carriles, quien hubiera cogido un tiraflecha para matarlo."Esto último lo ligó con una mueca de disgusto, pero enseguida dio paso al rostro crédulo."Nadie tiene derecho a encerrar a un hombre tan bueno y sin motivo, ni a quitarle toda la alegría a esta finca que se llamaba San Marcelo, pero que ya le puse Santa Angustia luego de la ausencia de Gerardo."Mi sobrina Adriana y Gerardo fundaron aquí el amor. Dios quiera que un día se aparezcan los dos para llenar de nuevo todo esto de amor y poesía." 

Una biografía que realza la pasión y la polémica

JULIO CÉSAR MEJÍAS CÁRDENAS

Víctor Mesa sigue levantando pasiones y polémicas, aún después de echar a un lado el guante de jardinero central y dedicarse a dirigir el equipo de su provincia natal, Villa Clara.

Este sábado, el prestigioso jugador cubano vivió uno de sus momentos más felices según sus propias palabras, cuando fue presentado a la afición de la ciudad de Santa Clara el libro El béisbol en vida, escrito por el destacado periodista José Antonio Fulgueiras, que recorre de forma amena y precisa los principales hechos de la trayectoria de tan distinguido deportista.

Fulgueiras devela entuertos, enardece la polémica y hace universal la pasión de cientos de aficionados hacia quien colmó los estadios del país de espectáculo y béisbol de altura, de gran altura.

Ubicado dentro del género biográfico, el libro narra la carrera deportiva de este excepcional jugador, que devino símbolo gracias a la Revolución que lo forjó y educó. Con un peculiar estilo que lo caracterizó desde que su prosa periodística entintaba cada día la columna Desde la cueva del diario local Vanguardia, allá por años ’80, Fulgueira. logra captar el hondo humanismo que guarda dentro este ídolo de millones de cubanos, alguien que hizo del béisbol su gran amor y de la verdad, el sentido esencial de su vida.

“Siempre he dicho lo que pienso, por más duro que parezca, así soy y así seré, pero siempre con la Revolución y Fidel como mis principales inspiradores, que nadie se equivoque”, refiere Víctor.

Para el brillante ex jardinero central del equipo nacional, lo más importante del libro es precisamente que le fue pedido por el propio Presidente cubano, quien en dos ocasiones le habló del tema, y luego al cabo de varios meses le interrogó: ¿qué pasa con el libro?

Aunque el trabajo editorial se detuvo en algún momento, ya el libro es una realidad y apenas espera a ver la reacción de quienes lo lean.

Satisfecho con el resultado que se aprecia en lo escrito por Fulgueiras, Víctor descubre que únicamente no quedó contento por no haber roto un grupo de récords de la pelota cubana, hecho que se lo impidió el retiro forzoso.

Siempre creyó en Fulgueiras, oriundo del municipio de Sagua La Grande al igual que él y amigo personal desde muy temprano: “Desde que Fidel me habló de escribir mi biografía, siempre pensé en Fulgueiras para que lo hiciera. El tiene una prosa periodística polémica, encendida desde los títulos hasta el punto final y creo que nada había más similar a mí como pelotero desde el punto de vista de un escritor. En La Habana me sugirieron a otros dos periodistas, pero los desinflé. Le dije a Fulgueiras en cuanto me lo tropecé: tú eres el hombre, fiera.”

Fulgueiras, cuya pasión por el juego de Víctor le llevó a crispantes diálogos con aficionados y especialistas de la prensa, se sintió halagado desde el primer momento que se le apareció el ex jugador con la noticia.

“Claro que puedo, le respondí rápido y de inmediato me lancé a preparar la estructura de lo que pensé entonces que debía hacer. Luego de algunas variaciones e intenso trabajo de búsqueda de datos y opiniones de compañeros de equipos, de jóvenes que lo relevaron, de dirigentes del béisbol y el deporte en general, así como periodistas y comentaristas del sector, hilvané una tras otra las páginas de este libro, tan controvertido como su propio protagonista.

“Para emprender la obra puse una sola condición: decir siempre la verdad por dura que fuera. Tenía que hacerme creíble, y me parece que lo logré. Esos hechos y anécdotas sucedieron tal y como los narro, aunque les di el toque literario.

“No hubo censura, a pesar de tocar asuntos complicados. Creo que puede considerarse un éxito, pero la última palabra la dirán los lectores.”

Desde las descriptivas líneas iniciales sobre la difícil infancia de Víctor y su tránsito por un Centro de Reeducación de Menores, hasta el diálogo conclusivo donde el protagonista expone su parecer acerca de su actual labor como mentor del equipo naranja de la pelota cubana, el libro El béisbol en vida convence por qué este cubano de algo más de cuarenta años no puede vivir alejado de un diamante beisbolero, ni intentar un paso nuevo en su quehacer si no lo acompañan su esposa e hijos desde las gradas.

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